Recordar no es difícil cuando vivir ya se ha olvidado.Había quedado tan hipnotizada viendo el futuro que de a poco comenzaron a salirme raíces. Sacrifiqué el movimiento adoptando la resignación... Plantada en un delirio comencé a esperar y esperar. Ya no importaba nada, me convertí en una Planta teniendo una dependencia del ambiente. Vivía de luz solar pero extrañamente había elegido un pozo húmedo en el cual crecer y florecer. [No habría sobrevivido]. Intenté decorarlo y darle vida pero fallé, y junto a mi derrota fui arrastrada a un lugar inhóspito.
Demaciado tiempo me regó con café amargo camuflado en sabores artificiales. Parecía tan dulce... pero no. ¡Nunca le agregó azúcar!, siempre fue sacarina. No era un jardinero si no un ilusionista. Tanta mentira junta que hasta el coma diabético había sido disfrazado.
Y de a poco comenzaron a pasar los segundos, minutos... y las horas se hicieron días y los días meses; Ya el tiempo se hizo infinito y el reloj terminó por convertirse en un buen confidente. Así que un día escuché gritos a lo lejos desde mi fondo de ultratumba: ¡es hora, es hora! ¿De qué?
Ahí venía gritando el reloj con una pala para comenzar a desenterrarme. Sacó mis raíces y las sepultó en el hoyo en el cual había estado.
Fue solo entonces que entendí verdaderamente su frase.





