Y en un solo día me tendré que convertir de la nada en la mejor
actriz de lo imposible; Interpretar un papel que no me pertenece. Se inundaba mi vista y acotaciones nadaban en ella: sonríe en esta parte, ríe en esta otra.
Há, como siempre, fingir que todo esta perfecto entre nosotros. Estará en mi cara pero, en verdad sera la de mi
inter-arlequín. Soy la
dramaturga, soy la directora, soy la crítica!... la que TE inspecciona: disfrazada sobre el escenario. Ansío cuando pueda gritar: ¡eleven el telón! "la obra"... va a comenzar. Será lo que ocurra toda una sorpresa inesperada porque, nunca leí el final. Fue escrito con delirio de camaleón: tinta blanca sobre una hoja del mismo color. Mi mano ya no dictaba aquello... no controlaba el lápiz. Había salido de mi alcance?
Al parecer el tiempo será el que se preste como el negro para revelar las últimas frases. Por eso, cuando nos presentemos ante el público como nosotros mismos [no como actores dentro de mi mundo de ficción!]: ¡qué habrá, que habrá! que oiremos! que veremos... ¿Aplausos?, ¿lágrimas? quizás... el tener que presenciar el completo abandono de nuestro teatro.
QUE NERVIO