
¡La música me ha invitado! ; me llevó a recorrer caminos ya pisados y sensaciones ya sentidas mientras que la vida, juez de mis acciones, condenaba una canción a deambular por los rincones de mi mente. Que astuta que ha sido y yo tan ingenua. Me hunde poco a poco en una telaraña que me contiene en mi loco frenesí de recuerdos: ¿Cuánto más crees que podrá sostenerme? ; escaparme del destino suena como una contradicción desenredada.
Sobre mi tablero de ajedrez aún se espera impaciente mi movimiento...
Caigo en una olvidada brisa que sabe a vacío y me zambullo en aguas añejamente heladas... alguna vez fueron éstas cálidas y vírgenes al tacto, en una época remota cuando mi reloj me hablaba con pequeños sonidos. Ya no más. Ahora se sienten tan distantes que sumergirse en ellas aveces se me hace insoportable y comienzo a sentirme como una errática cualquiera, dando vueltas en mi cabeza en un tiempo que no existe...
